miércoles, 5 de marzo de 2008

Mujeres&Twitter VII


@Malamadre



Declaración de principios

8 de Marzo de 2008 un sábado más en la historia de mi vida. Es el “Dia de la mujer” y eso es algo que me molesta, mi razonamiento es el siguiente: si es necesario que haya “un dia” de las mujeres es porque todavía no son todos los días nuestros. Y yo trabajo, peleo, razono, ofusco, estudio, molesto y educo para que todos los días sean nuestro dia como el de cualquiera, independientemente del género, un dia de tod@s.

Tengo cuatro Malashijas y dos Malashermanas, mi madre es otra Malamami y la más mala de todas fue mi Malabuela, que vivió hasta los cien dándole inclaudicablemente batalla a la vida. La mia es una familia de Malasmujeres. Pero ahora hablo por mi.

Soy Mala porque doy un portazo en la boutique que pretende meterme dentro de un talle anoréxico (y no vuelvo más).

Soy Mala porque soy consciente de los esquemas patriarcales que pretenden encerrarme dentro de casa y salgo a la calle.

Soy Mala porque me doy cuenta de cuando se me violenta y no me quedo callada.

Soy Mala porque me doy cuenta cuando otr@s mujeres son violentadas y no me quedo callada.

Soy Mala porque mantengo las puertas de la femeneidad a tod@s l@s que quieran entrar.

Soy Mala porque no me asumo ni sensible, ni histérica, ni loca.

Soy Mala porque intento educar a mis hij@s en la diversidad cultivando en ell@s una mirada desprejuiciada y esperanzada.

Soy Mala porque en casa enseñé que la solidaridad es la base de la felicidad y cocinamos entre tod@s, limpiamos entre tod@s, nos cuidamos entre tod@s.

Soy Mala porque definitivamente no soy lo que esta sociedad espera de mi, porque no soy dócil, porque no soy sumisa, porque no me callo, porque no me avergüenza marchar por una causa justa, porque miro personas antes que hombres o mujeres, porque siento, deseo, gozo, rio, lloro y vivo apasionadamente en el trabajo de construcción de una sociedad en la que todos los días sean de tod@s.

Con cariño.

Malamadre




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Mujeres&Twitter VI


@yumba




El derecho de milonguera


Por Silvia Rojas, alias Yumba.

Sí, debo confesar que con los años el postulado feminista en pro de la mujer se ha ido afianzando según mis observaciones de la vida actual. La mujer siempre estuvo, está y estará “bajo la lupa”. Siempre tiene que demostrar que sirve, que tiene talento, que lo hace bien…

Sin embargo, aquí quiero resaltar el derecho de… ¡ser mujer! Y no me refiero a leyes, permisos o licencias que nos han sido negadas y debamos conquistar sino todo lo contrario. A más derechos también se suman más obligaciones, así que no, no me refiero a eso.

Me refiero a que hoy asumimos tantas exigencias, responsabilidades, tareas y trabajos que realmente creo que la mujer merece además otro reconocimiento, cariño y valorización… ¡como mujer! Más allá de su profesión, su trabajo, de su rol de madre, esposa, hija, etcétera. Me refiero a ser querida, valorada y mimada en su rol de mujer.



Esto se experimenta en la milonga. Cuando hay milongueros, claro. Y con esto me refiero a los “viejos” (no exclusivamente de edad sino por educación y tradición), sabios y varoniles (y no digo machistas para no crear confusión), milongueros. Milongueros de pura cepa, esos que siempre van bien empilchados, que te reciben con una sonrisa, que te cabecean de lejos para no comprometerte ni “presionarte” a salir a la pista. Esos que te piropean, te elogian, te abrazan con delicadeza y caballerosidad. Esos que te tratan como si fueras una delicada rosa. Esos, los que nunca se olvidan que están delante de una mujer…

Por eso siempre digo: el tango me cambió la vida. Después de años de estar trabajando, ser independiente, pagar las cuentas, viajar por el mundo e incluso hasta solucionar el cuerito de la canilla y otros enseres que nos tocan a muchas, volví a dejarme llevar por un hombre, entregada a su abrazo y la música del tango. Me entrego, el hombre me abraza.
Y digo: “¡Qué afortunada, en la milonga soy solo una mujer!”.

martes, 4 de marzo de 2008

Mujeres&Twitter V


@rominasg




Apago la luz dispuesta a dormir y aunque mi cuerpo está agotado, mi mente no me permite conciliar el sueño y miles de palabras recaen en mí al mismo tiempo como si quisieran devorarme. Pero las más feroces, las más hambrientas son siempre las mismas. ¿Por qué? ¿Con qué derecho? ¿Cómo dejé que todo llegue hasta este punto? ¿Dónde quedaron mis ilusiones? ¿Sería posible que se trate de un mal sueño que termina a la mañana siguiente?

No. Definitivamente eso no pasaría. Si quería un final debía buscarlo. Era yo quien había dejado que esto avance y se complique tanto y tenía que buscar un modo para que termine beneficiosamente para todos. Mil veces me cuestioné si estaba haciendo bien. No todas las mujeres que trabajaban con Robero fueron obligadas o engañadas, muchas personas –camareras, telefonistas, chóferes, representantes- dependía exclusivamente de él y de sus empleos, pero por otro lado existía una cantidad mayor de niños y adolescentes que sufrían. Por momentos sentía que estaba jugando a ser Dios con ellos, era parte de una guerra interna donde constantemente se formaban batallas similares a las ocurridas con Sodoma.

En el antiguo testamento se cuenta que Sodoma sería borrada del mapa por ka cantidad de pecados cometidos por sus habitantes. Abraham, entonces, le pidió a Jehová que si encontraba diez hombres justos en la ciudad, salve a Sodoma. Jehová accedió pero como no pudo encontrar buenas personas en el lugar, llovió fuego y azufre hasta hacerlo desaparecer.

En este caso quería, buscaba y deseaba conocer solamente tres motivos para saber que lo que estaba haciendo no era lo correcto pero nada indicaba lo contrario.




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