miércoles, 6 de mayo de 2009

Examen Periódico Universal de Belice

Información suministrada por MULABI

Hoy martes 5 de mayo tuvo lugar el examen periódico universal de Belice en el Palais de Nations, Ginebra, durante la mañana.

La delegación de Belice estuvo encabezada por la señora Judith Alpuche, principal funcionaria del Ministerio de Desarrollo Humano y Transformación Social, quien también respondió a las preguntas y comentarios de los estados miembros y observadores del Consejo de Derechos Humanos de la ONU.

La Iniciativa por los Derechos Sexuales había presentado un informe de sociedad civil en conjunto con la organización nacional UNIBAM. Nos complace haber visto reflejados en la revisión los temas que nos preocupan, sobre todo los siguientes:

v La necesidad de medidas para terminar con la discriminación legal y social contra las personas que viven con VIH/SIDA, que fue planteado por el Reino Unido, Italia, Ucrania, Japón y la República Checa.
v La necesidad de eliminar la exigencia de consentimiento de los padres para acceder a servicios de prevención y tratamiento en VIH/SIDA en el caso de menores de 16 años, que fue planteada por Argentina.
v Despenalización de las relaciones sexuales consensuadas entre personas adultas del mismo sexo, planteada por Italia y la República Checa.
v La necesidad de crear una institución nacional de Derechos Humanos que cumpla a cabalidad con los principios internacionalmente acordados, planteada por Argelia y Canadá.
v La necesidad de garantizar el acceso de las mujeres a servicios de salud sexual y reproductiva – y de tomar medidas concretas para mejorar su acceso a la atención de la salud en general- como parte de esfuerzos adicionales para luchar contra la mortalidad materna, planteada por los Países Bajos.

La señora Alpuche ya había dicho en sus comentarios introductorios que había preocupación (en el Consejo) acerca de las “personas de orientación sexual minoritaria” y que este tema “exigirá un proceso amplio de consulta a nivel nacional, dadas las dinámicas socio-culturales de la sociedad de Belice”. En respuesta a los Países Bajos, dijo que el gobierno se toma muy en serio las elevadas tasas de mortalidad materna que registra el país y que la intervención muy vigorosa de la Unidad Madres y Niños de su ministerio había logrado que en los últimos dos años se observara un descenso en dichas tasas.

Lo triste es que las “personas de orientación sexual minoritaria” parecen haberse sumado hoy a las filas de los “grupos vulnerables”, cuando la República Checa recomendó implementar educación en derechos humanos “sobre los derechos de grupos vulnerables como las mujeres, los niños, las poblaciones indígenas y las personas de orientación sexual minoritaria”. Por supuesto que no nos oponemos a la recomendación –que además estaba incluida en nuestro informe- pero sí a que se aplique la categoría de “vulnerables” a esos grupos (o a cualquier otro). Los grupos mencionados no son “vulnerables” sino simplemente tratados en forma discriminatoria y desigual por quienes tienen el poder en la sociedad, que también necesitan perpetuar dicho trato para poder seguir ocupando esas posiciones de poder.

Otros temas interesantes que se plantearon fueron los siguientes:

v Violencia doméstica: el Reino Unida y Eslovenia felicitaron a Belice por la aprobación de la Ley sobre Violencia Doméstica pero también enfatizaron la necesidad de su plena implementación, dados los informes de la Organización Mundial de la Salud que indican que los casos van en aumento. La señora Alpuche informó sobre la creación de un grupo de trabajo multi-agencias para la implementación de la Ley y también del trabajo que se está haciendo para concientizar a las mujeres acerca de la nueva disposición. Agregó que el estado trabaja en conjunto con organizaciones de mujeres en este tema, capacitando a quienes tienen la principal responsabilidad por implementar la ley y que recientemente se ha abierto un nuevo refugio, con apoyo del gobierno.

v Turquía comentó que el desempleo de las mujeres casi duplica al de los hombres e hizo referencia también a la notable diferencia entre los salarios de los hombres y de las mujeres, para luego preguntar si existían programas, planes o acciones afirmativas concretas para cambiar esta situación. La señora Alpuja respondió que el Primer Ministro considera el desempleo de las mujeres solteras como un problema que le preocupa mucho. Esto ha tenido como resultado un incremento en el presupuesto de su ministerio para un proyecto integral que incluye capacitación laboral, búsqueda de empleos y provisión de sistemas de apoyo para madres solteras. La primera etapa del proyecto acaba de concluir y ahora se lo está evaluando para fortalecerlo y luego aplicarlo a nivel nacional.

El jueves 7 de mayo tal vez sepamos la postura de Belice sobre las recomendaciones que le fueron formuladas hoy (también cabe la posibilidad de que Belice decida no responder hasta la sesión del Consejo de Derechos Humanos en la que se adoptará su informe del EPU, que será el próximo septiembre)

Nota: Para leer nuestro informe sobre Belice así como las dos Guías que resumen toda la información sobre derechos de las mujeres y derechos sexuales en general que puede encontrarse en los documentos utilizados para el examen de Belice, por favor visiten las secciones relevantes en www.mulabi.org (toda esta información está en inglés)

martes, 5 de mayo de 2009

ENTREVISTA A LA FILOSOFA ESTADOUNIDENSE JUDITH BUTLER

“Soy muy cuidadosamente optimista”

Feminista y referente del postestructuralismo, analiza su libro ¿Quién le canta al Estado-Nación? a la luz de los últimos acontecimientos políticos y económicos. Aún con reparos, sostiene que Obama “es mejor que cualquier otro presidente que he visto en mi vida”.


Por Silvina Friera

El eco de los bombos de los muchachos de Hugo Moyano, concentrados por la “Marcha del trabajo”, llega hasta el hotel de la calle Bolívar, a metros de la Plaza de Mayo, donde se hospeda Judith Butler, militante feminista y filósofa post-estructuralista audaz que abreva en las aguas del psicoanálisis, la antropología y la teoría literaria. El escenario parece el más apropiado para charlar sobre su último libro, ¿Quién le canta al Estado-Nación? (Paidós), prologado por Eduardo Grüner, que reproduce el diálogo que mantuvo Butler con Gayatri Chakravorty Spivak, una intelectual india que se define a sí misma como marxista-feminista-deconstructivista. La filósofa norteamericana, consciente de que estamos sujetos a las palabras, pone en cuestión la pretendida unidad de ese invento moderno llamado Estado-Nación. Siguiendo en parte la estela dejada por Hannah Arendt, en las páginas del libro plantea que desde el momento en que el Estado puede ser aquello que expulsa y suspende modos de protección legal y deberes, puede ser en sí mismo una causa de malestar.

Referente en los estudios de género a partir de títulos como El Género en disputa. Feminismo y la subversión de la identidad (1990) y Cuerpos que importan. El límite discursivo del sexo (1993), libros que describen lo que hoy se conoce como teoría Queer, Butler cuenta que votó a Obama, pero con la lucidez que la caracteriza confiesa que no estaba enamorada de él como todo el mundo. “Mi hijo tiene 14 años y todos los compañeros de su clase eran pro Obama –recuerda Butler–. Así que finalmente me dije que le iba a dar el voto a mi hijo y a su generación. No había otra persona a quien votar. Antes de que fuera electo como presidente, en California se debatió el casamiento gay, pero Obama no se mostró a favor del matrimonio y no dijo nada. Cuando Israel ataca Gaza, Obama no dice nada. ¿Por qué no dice nada? Tengo mis dificultades para comprender algunos silencios de Obama, pero al mismo tiempo estoy muy contenta; es mucho mejor que cualquier otro presidente que he visto en mi vida”, admite la filósofa estadounidense en la entrevista con Página/12.

–¿Qué opina ahora a la luz de esta crisis financiera internacional de lo que está ocurriendo con el rol del Estado y su revalorización?

–Aunque esta crisis viene de antes, es cierto que el rol del Estado se está consolidando a medida que la gente le pide que regule la economía para castigar la avaricia corporativa y para asegurarse de que la riqueza económica sea distribuida más justamente. Por un lado se escucha que algunos plantean un debate: ¿está volviendo el socialismo a los países capitalistas?, ¿es el socialismo un concepto todavía viable?, que se traduce en un problema para la izquierda porque en los últimos años consideró al Estado como instrumento de guerra y de explotación. Ahora, aparentemente, tenemos que tomar en serio al Estado como un instrumento posible de justicia, de igualdad, que puede garantizar que las personas más precarizadas tengan derecho a la salud, al empleo y a la seguridad que necesitan. Esto está provocando una crisis en la izquierda, después de haber criticado durante tantas décadas al Estado.

–¿La crisis obliga a revisar el concepto que la izquierda tiene del Estado pero también el sentido de la palabra pertenencia?

–Sí, porque si no entramos en las políticas del Estado lo van a hacer otros, y no vamos a tener ninguna influencia sobre la redistribución. En el libro señalo que en una manifestación de inmigrantes ilegales hispanos en California y en Los Angeles, la mayoría mexicanos pero no todos, bajo la consigna “Nosotros también somos Norteamérica” cantaron el himno estadounidense en castellano junto con el himno de México. La izquierda estadounidense les pedía que no cantaran el himno nacional, “no queremos un amor al país, sólo los conservadores cantan el himno nacional”. De pronto parecía que los inmigrantes ilegales se alineaban con un sentimiento conservador. Los conservadores al mismo tiempo se quejaban y decían que no tenían que cantar el himno en castellano sino en inglés. La mayoría exigía que se cantara el himno en el idioma obligatorio de los Estados Unidos. Esto nos obligó a preguntarnos si los inmigrantes ilegales estaban del lado de la izquierda o de la derecha. Lo que nos decían a todos era: “tenemos este derecho de cantar el himno a pesar de que todavía no nos dieron ese derecho”. Esto me pareció muy radical. Reclamar el ejercicio de la libertad que sólo corresponde a la ciudadanía es hacer ejercicio de esa libertad en forma incipiente: comienza por apropiarse de aquello que se pide.

Butler cuenta que todos los sindicatos norteamericanos apoyaron la legalización de los inmigrantes ilegales, cuando ella esperaba que se opusieran. “Las cosas están cambiando de un modo que me está sorprendiendo. Hace siete años la mayoría de los estadounidenses estaban a favor de la tortura y contra la legalización de inmigrantes; eran muy nacionalistas y con visiones muy acotadas y racistas. Pero ahora tenemos un presidente negro, tenemos una mayoría que abiertamente se opone a la tortura y no quiere verse como un país que priva a la gente de derechos como la salud o un trabajo decente. Me parece que ha habido un cambio muy interesante, pero soy muy cuidadosamente optimista –subraya–. Cuando Obama da dinero, se lo da a los bancos. Básicamente la fórmula sigue siendo la de un capitalismo estándar: se les da dinero a los bancos, pero no hay asistencia directa a la gente que está en condiciones precarias.”

–¿Por qué rechaza que el Estado pueda producir un sentido de pertenencia?

–Ha habido muchas críticas al Estado-Nación que representa a un pueblo solo, a una nación única. Siempre hay parte de una población que no se considera parte de la nación. Hannah Arendt, en la década del ’50, analizó cómo el Estado-Nación producía expulsados. Si la Nación tiene que poder estar unificada pero ser multicultural, multilingüística y multirracial, la única manera de reproducir su existencia es con estrategias de expulsión o encarcelación. La pregunta que nos tenemos que hacer es quién está incluido en la pluralidad. Porque hay gente que no es parte de la ciudadanía. La única forma en que el Estado puede garantizar la pertenencia es asegurando la multiculturalidad, pero tiene una estructura que no puede producir ese sentimiento de pertenencia. Tiene que ordenar la vida religiosa, la educación, la familia, la salud; ésa es la forma del Estado de producir pertenencia. Por ejemplo, en cuanto a los bienes de consumo, comprar ropa de Calvin Klein es una señal de ciudadanía. Lo interesante es que el Estado nunca tiene éxito cuando trata de decidir los términos de pertenencia. Hay un espacio público donde se juegan distintos aspectos del sentido de pertenencia que nos muestra que la pertenencia no adopta una forma única. A través de la legalización de inmigrantes y la educación, al Estado le gustaría producir una idea uniforme de pertenencia, pero no tiene el poder de ir contra el idioma y la herencia de esos inmigrantes. Me parece que el idioma y la herencia son buenas tensiones que limitan el poder del Estado.

–¿Lo dice por experiencia personal?

–Yo vengo de una familia judía que quería asimilarse a los Estados Unidos en la década del ’30. Mi abuelo proyectaba películas de las estrellas de Hollywood. Mi abuela y todas sus amigas iban al cine y veían cómo era ser estadounidense mirando a las actrices de Hollywood. Yo pertenecía a la comunidad judía pero además trataba de entender la dificultad de la asimilación. Pertenecía a comunidades lesbianas y gays, pero también tenía dificultades con ellos. Siempre estoy en una posición de identificarme y desindentificarme con las comunidades a las que pertenezco. Y lo mismo me pasa con la izquierda política.

–¿Qué reparos tiene respecto de las demandas que plantean los movimientos de lesbianas y gays?

–Tenemos que incluir a tantas personas como podamos en la guerra contra la homofobia. Pero muchos de mis compañeros de lucha sólo se basan en un único tema: el matrimonio gay. Si el matrimonio existe, cualquier homosexual tendría que participar en la institución. Pero al mismo tiempo me pregunto por qué nos ocupamos tanto de esa institución y por qué no hablamos de la violencia que padecen los transexuales. También tenemos que pensar en redes sociales para los enfermos, para los jóvenes. A veces el entusiasmo hacia el tema del matrimonio nos priva de otras obligaciones. Es irónico que estemos luchando para ser parte de una institución como el matrimonio, que por todos lados se está desmoronando. El matrimonio es un derecho importante, voto a favor (levanta la mano), pero nunca me movilizaría a favor.

extraído de: pagina12


viernes, 1 de mayo de 2009

Crisálida abrió sus puertas

El jueves 30 de abril, Crisálida Biblioteca Popular de Género, Diversidad Afectivo Sexual y Derechos Humanos abrió sus puertas en el marco del cumpleaños de la fonda cultural El Árbol de Galeano.
Para conocer sobre Crisálida, visite este enlace www.crisalidatucuman.org
Para ver imágenes de la apertura visite este enlace

Compartimos el texto que el escritor y poeta tucumano Manuel Martínez Novillo escribió especialmente para la ceremonia de apertura.


Inauguración de la Biblioteca Crisálida

A todos nos ha ocurrido, sin dudas, la desgracia de soñar la noche larga de una gran ciudad en la persecución de un monstruo sin rostro. Una criatura voraz que logra infundirnos el miedo insoportable de la fatalidad, de que de un modo u otro su paso incansable quebrantará nuestra resistencia. Así, hemos aprendido a vivir con la amenaza de que hay algo en la ciudad que podría acecharnos desde un confín anónimo. Por razones, que sabrán apuntar sociólogos u otros hombres de ciencia, las ciudades llenas de gente se han convertido en lugares solitarios. Y el encierro de la multitud nos ha llevado a desconocer lo lejano al punto tal de que ha llegado a aterrorizarnos. La ciudad se ha convertido en ese monstruo.
Charles Baudelaire, quien acaso haya previsto la poesía del siglo siguiente al suyo, escribía en su libro Pequeños Poemas en Prosa:

¿Quién es ese de nosotros que, en sus días de ambición, no ha soñado el milagro de una prosa poética, musical, sin ritmo y sin rima, lo bastante flexible y lo bastante sacudida como para adaptarse a los movimientos líricos del alma, a las ondulaciones de la ensoñación, a los sobresaltos de la conciencia?

A la frase siguiente nos revela: “Es sobre todo de la frecuentación de las ciudades enormes, del cruce de sus innumerables relaciones, que nace ese ideal obsesivo”. Tiempo después el controvertido poeta de origen norteamericano Ezra Pound, a quien sin dudas puede atribuírsele una agudeza y una sinceridad ensayística sin igual, dirá, y acaso intentará demostrar en su obra, que ya no hay tales cosas en poesía como forma y contenido. No puede distinguirse lo que uno quiere decir de la forma en que ha decidido decirlo: la poesía no establece ya tal diferencia. El cruce de esa ciudad enorme ha llevado a cabo su ideal obsesivo; la sacudida de los movimientos del alma nos ha condenado a tener que nombrar de una manera distinta. Algo ha sucedido en esa ciudad. Alguien ha despertado a ese monstruo temerario que nos ha revelado una parte oscura de nosotros, nos ha lanzado a la búsqueda en un terreno desconocido. Podríamos decir que el encierro tiene una cara abrumadoramente positiva además del terror. Hay en él un estallido ensordecedor que ha trocado el rostro amigable de nuestro hogar, pero que a la vez nos a lanzado al más edificante desafío: el de cartografiar los sitios no habitados de nosotros mismos.
Pero el animal ha tenido más de una forma de mostrar su furia. El desconocimiento ha sabido engendrar la contra-cara del magnífico desafío del descubrimiento: ha disciplinado a los ejércitos de la noche, los verdaderos cazadores de nuestras sobresaltadas pesadillas. Les dijo que no había razón alguna para que la parte oscura de la ciudad salga a relucirse, les hizo temer esa amenaza como se teme el resentimiento de un nuevo ángel expatriado del cielo, como se teme el lado que no es meramente útil de la verdad: el lado incómodo. Hemos sido testigos de la maldad sin límites. Un manifiesto infinito por mantener la oscuridad en el lugar donde, dicen, pertenece. La muerte es un compañero habitual de los que soportaron la condición de ser distintos. Como el delirio megalómano del capitán Ahab en Moby Dick, la religión de la normalidad parece ser el deseo del que puede gritar más fuerte o disparar más rápido.
Hoy estamos en presencia de una forma distinta de llenar el vacío del desconocimiento. Una propuesta mucho más antigua que Baudelaire, Pound o el verso libre. Hoy es el amor quien ha querido que un grupo de jóvenes se pregunte de qué trata la soledad. Puedo soportar las acusaciones de ingenuidad sin problemas, por eso diré que tiendo a creer que la pregunta más pura por la condición de nuestro encierro es la de cuál es nuestra particular manera de amar. Va a achacárseme también la falta de definiciones políticas. Por supuesto, porque estoy hablando de algo mucho más complicado que las soluciones de una mesa de debate o de una planificación de conferencias, estoy hablando de la manera de estar en paz con lo único que está en nosotros mismo y es capaz de matarnos. Creo que esos cojos que rondan las cortes o los imperios de la ideología terminan devorando su propia inteligencia, aplastando su talento, pero no puedo probarlo. Estimo que la cojera les infecta hasta lo más profundo de su dignidad y confunden a los amigos con los enemigos, o convierten su ideología en una montaña de cacharros unidos únicamente por la inquebrantable bandera del resentimiento y la envidia. Es que los otros son tan asquerosamente egoístas como para intentar estar en paz con ellos mismos.
De seguro entre estos jóvenes los habrá valientes y capaces de arriesgar su amor para darle dirección al viento, y también estarán los otros, entre los que debo contarme, que los seguirán bien de cerca. Y todos serán igualmente héroes, cada uno con su versión del vacío del mundo. A Don Quijote le bastó una biblioteca para crear un universo maravilloso, ¿y no es eso de lo que trata todo al fin y al cabo?, de una biblioteca, una versión del mundo. Borges decía jactarse de los libros que le había sido dado leer, otros lo harían de los que les había sido dado escribir. Yo voy a entrometerme en ese orgullo y voy a jactarme de una biblioteca que abre las puertas para que algunos encuentren las respuestas de su condición. De seguro serán los menos, pero serán suficientes: el mundo entero cabrá en los mapas de su libertad.
De la pluma de Ricardo Reis, uno de los heterónimos del portugués Fernando Pessoa, es este breve poema sobre el amor que deseo compartir con ustedes esta noche:

Lidia, ignoramos. Somos extranjeros
Dondequiera que estemos.

Lidia, ignoramos. Somos extranjeros
Dondequiera que moremos. Todo es ajeno;
Ni nuestra lengua habla.
Hagamos de nosotros mismos el retiro
Donde escondernos, tímidos ante el insulto
Del tumulto del mundo.
¿Qué más quiere el amor que no ser de los otros?
Cual un secreto dicho en los misterios,
Sagrado sea por nuestro.

Baudelaire pidió una prosa poética capaz de sortear las ondulaciones del ensueño para abarcar la parte desconocida que la ciudad nos estaba mostrando, los jóvenes fueron más al fondo a buscar un lugar que pueda albergar lo más escondido de su mundo. Qué más quiere el amor que ser una íntima revolución, un enorme misterio. Y qué vulgar y precaria nos resulta ahora la pregunta acerca de si amamos a hombres o mujeres, de si el amor establece semejante diferencia. De seguro, se exaltarán algunos buenos señores de ciencia; pondrán el grito en cielo los profetas del bien y del mal y hasta los santos libertarios, quizás, no sabrán qué hacer en el hermético palacio de sus dichos: todos ellos por igual obnubilados en la prolija parcela de su verdad universal.
Sí, sin dudas, algo le ha sucedido al monstruo de la ciudad. Puede que ya no tengamos más paraísos e infiernos, Adanes y Evas. Puede que ese sea un precio demasiado caro a pagar. La palabra más difícil es la que ha de cambiar el curso de los hechos. Ya ha sido dado el primer paso. El futuro, de seguro, nos depara muchas nuevas batallas que librar, mas yo no veo nada tan alentador como la oportunidad de escribir desde cero una nueva mitología.

Manuel Martínez Novillo (h)