sábado, 7 de junio de 2008

60 años de fracaso en derechos humanos los gobiernos tienen que disculparse y actuar ya

27 mayo 2008

Amnistía Internacional ha planteado hoy a los gobiernos del mundo el doble desafío de pedir disculpas por seis décadas de fracaso en derechos humanos y de renovar su compromiso para obrar mejoras concretas.

En la presentación del Informe 2008: El estado de los derechos humanos en el mundo, Irene Khan, secretaria general de Amnistía Internacional, ha declarado: “Darfur, Zimbabue, Gaza, Irak y Myanmar son puntos calientes que exigen una actuación inmediata en materia de derechos humanos.”

“La injusticia, la desigualdad y la impunidad son hoy las marcas distintivas de nuestro mundo. Los gobiernos tienen que actuar ya para acabar con el abismo que separa lo que se dice de lo que se hace.”

El Informe 2008 de Amnistía Internacional pone de manifiesto, 60 años después de haber sido adoptada la Declaración Universal de Derechos Humanos por las Naciones Unidas, que en al menos 81 países todavía se infligen torturas o malos tratos a las personas, que en al menos 54 se las somete a juicios sin las garantías debidas, y que en al menos 77 no se les permite hablar con libertad.

Irene Khan ha afirmado: “El año 2007 se ha caracterizado por la impotencia de los gobiernos occidentales y la ambigüedad o renuencia de las potencias emergentes a atajar algunas de las peores crisis mundiales de derechos humanos, ya fueran arraigados conflictos o crecientes desigualdades que a tantos millones de personas están dejando relegadas.”

Amnistía Internacional advierte de que la mayor amenaza para el futuro de los derechos humanos es la ausencia de una visión compartida y de un liderazgo colectivo.

La secretaria general de Amnistía Internacional continúa: “El año 2008 ofrece una oportunidad sin precedente a los nuevos líderes que acceden al poder y a los países que emergen a la escena mundial para fijar nuevas orientaciones y rechazar las políticas y prácticas miopes que en los últimos años han hecho del mundo un lugar más peligroso y dividido.”

Amnistía Internacional ha desafiado a los gobiernos a que establezcan un nuevo paradigma de liderazgo colectivo basado en los principios de la Declaración Universal de Derechos Humanos.

“Y son los más poderosos quienes tienen que predicar con el ejemplo”, ha subrayado la señora Khan.
  • China tiene que cumplir las promesas en materia de derechos humanos que formuló en torno a los Juegos Olímpicos y permitir la libertad de expresión y de prensa, y acabar con la práctica de la “reeducación por el trabajo”.
  • Estados Unidos tiene que cerrar el campo de detención de Guantánamo y demás centros secretos de detención, juzgar a los detenidos en procesos justos o ponerlos en libertad, y rechazar sin sombra de duda el uso de la tortura y los malos tratos.
  • Rusia tiene que mostrar mayor tolerancia hacia la disidencia política, y tolerancia cero hacia la impunidad por los abusos contra los derechos humanos en Chechenia.
  • La Unión Europea tiene que investigar la complicidad de sus Estados miembros en las “entregas extraordinarias” de personas sospechosas de terrorismo, y aplicar a sus propios miembros los mismos baremos en materia de derechos humanos que fija para terceros países.
Irene Khan ha advertido: “Los dirigentes mundiales se encuentran en estado de negación, pero el precio de su inacción es elevadísimo. Tal como demuestran Irak y Afganistán, los problemas que afectan a los derechos humanos no son tragedias aisladas, sino que actúan como virus que pueden infectar y propagarse con gran rapidez y ponernos a todos en peligro.”

“Los gobiernos tienen que demostrar hoy el mismo grado de amplitud de miras, coraje y compromiso que hace 60 años llevó a las Naciones Unidas a adoptar la Declaración Universal de Derechos Humanos.”

"Crece en las personas la exigencia de justicia, libertad e igualdad.”

Algunas de las imágenes más impactantes del año 2007 fueron de monjes en Myanmar, de abogados en Pakistán y de mujeres activistas en Irán.

La señora Khan concluye: “La gente, inquieta e indignada, no se quedará callada, y los dirigentes mundiales ignoran a la opinión pública, para su propio riesgo.”

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Informe 2008 de Amnistía Internacional

Diversidad en voces (Artículo, 2 junio 2008)

jueves, 5 de junio de 2008

HISTÓRICO AVANCE PARA LA INCLUSION DE LA ORIENTACION SEXUAL Y LA IDENTIDAD DE GÉNERO EN EL SISTEMA INTERAMERICANO

En el marco de la celebración de los 60 años de la Carta de la Organización de los Estados Americanos, la 38ava. Asamblea General de la OEA, aprobó por consenso la resolución AG/RES-2435(XXXVIII-O/08) “Derechos Humanos, Orientación Sexual e Identidad de Género”(la cual se adjunta), presentada por la delegación de Brasil.

Después de 3 días de intensa negociación y de una impresionante movilización diplomática, por primera vez en la historia del hemisferio las palabras orientación sexual e identidad de género, constan en un documento consensuado por los 34 países de las Américas.

Este texto que reconoce la grave situación de violaciones a derechos humanos que enfrentan las personas a causa de su orientación sexual e identidad de género, coloca al Sistema Regional de las Américas, como el segundo después del europeo, en reconocer la importancia de manifestar un claro compromiso político por parte de los Estados miembros y de asumir la realidad de la exposición a violaciones de derechos humanos enfrentada por las personas LGBTI.

Este documento sin precedentes en la región, fue producto del consenso que incluyó a los países del Caribe inglés, en cuyas legislaciones aún se criminalizan las relaciones sexuales entre personas adultas del mismo sexo.

La resolución representa un paso adelante en el proceso de trabajo en torno al proyecto de Convención Interamericana Contra el Racismo y Toda Forma de Discriminación e Intolerancia, cuya negociación, continuará el próximo año avanzando sobre un texto borrador que incluye la orientación sexual y la identidad y expresión de género como categorías protegidas.

Estos logros son resultados de un proceso colectivo de trabajo, iniciado a finales de 2006 por Global Rights, Mulabi - Espacio Latinoamericano de Sexualidades y Derechos e IGLHRC – Sección América Latina (Comisión Internacional de los Derechos Humanos para Gays y Lesbianas), que busca fortalecer la participación como sociedad civil, del movimiento regional LGBTTTI en los trabajos de la OEA.

En este espíritu del 29 al 31 de mayo, nos reunimos en Medellín más de 20 activistas de diversas orientaciones sexuales, identidades y expresiones de género, integrantes de organizaciones de 16 países de América Latina y el Caribe, para trabajar en una estrategia de participación y visibilidad en este importante momento de la vida política de la OEA.

La realización de este evento fue posible gracias al apoyo de Global Fund for Women, Astraea Lesbian Foundation for Justice, IGLHRC, Global Rights y MULABI.

Durante el evento se participó de un taller conjunto con el movimiento afrodescendiente, con la presencia del Director de la Secretaria de la Cumbre de las Américas, David Morris y la directora del Departamento de asuntos Internacionales de la OEA, Irene Klinger.

Entre los momentos más importantes de nuestra participación en la 38va sesión de la Asamblea General de la OEA destacan:

El Día 31 de mayo se llevó a cabo el diálogo informal entre el Secretario General de la OEA José Miguel Insulza y la sociedad civil. En este espacio los grupos LGBTTTI tuvieron la oportunidad de participar en tres ocasiones siendo una de ellas ovacionada por la concurrencia.

El secretario general tomó en gran consideración los aspectos planteados por las y los activistas, destacando el tema de la resolución presentada por Brasil y la importancia de la participación de los representantes de nuestra Coalición en el proceso.

Al día siguiente, en su reporte a los jefes de delegaciones en el marco del diálogo entre la sociedad civil y los representantes de los Estados Miembros, El Secretario Insulza citó los aspectos más relevantes planteados el día anterior, destacando el tema de la orientación sexual y la identidad de género.

Luego del reporte, Camilo Rojas, Colombiano de 14 años, pronunció la declaración de la Coalición, (cuyo texto se adjunta) que en relación al tema de la Asamblea “Juventud y Valores Democráticos”, puso de manifiesto la situación de violación de DDHH de la que son objeto niños, niñas y jóvenes LGBTTTI que fue ovacionada por la concurrencia y distribuida en inglés y castellano a los integrantes de las delegaciones.

Este comunicado busca compartir con ustedes la emoción de poder ser testig*s de este acontecimiento y de los logros alcanzados el avance de los derechos humanos de travestis, transexuales, personas transgénero, intersex y bisexuales, lesbianas y gays de América Latina y el Caribe.

Integrantes del Movimiento LGBTTTI y aliad*s presentes en la 38ma sesión de la Asamblea General de la OEA:

Belissa Andia (Instituto Runa – Secretaría Trans ILGA, Perú)

Caleb Orozco (United Belice Advocacy Movement, Belice)

Camila Zabala (Aireana, Paraguay)

Camilo Rojas, Sentimos Diverso, Colombia)

Cindy Loren (GATTA, Brasil)

Claudia Spelman (Colectivo Travesti de San Pedro Sula,

Edmilson Medeiros (Red Afro LGBT y Articulação Politica das Juventudes Negras, Brasil)

Germán Rincón Perfetti (Asociación. Lideres en acción, Colombia)

Javier Minnota Minnota ( Afro América XXI, Colombia)

July Betanzes (Colectiva Mujer y Salud, República Dominicana)

Marcelo Ferreyra (IGLHRC, Argentina)

Marina Bernal (Mulabi, México-Colombia)

Michel Riquelme (Organización de Transexuales por la Dignidad de la Diversidad, Chile)

Natasha Jiménez (Mulabi, Costa Rica)

Sandra Montealegre (Mesa Joven por la Diversidad Sexual, Colombia)

Sara Hoyos (Activista independiente, Colombia)

Silvia Martínez (Red LAC/Trans, Nicaragua)

Stefano Fabeni (Global Rights, Italia/EEUU)

Tamara Adrian (DIVERLEX, Venezuela)

Tatiana Cordero (Taller Comunicación Mujer, Ecuador)

Maurice Tomlinson (Jamaica AIDS Support for Life, Jamaica)

Vidyaratha Kissoon (Society Against Sexual Orientation Discrimination SASOD, Guyana)


RESOLUCIÓN

AG/RES. 2435 (XXXVIII-O/08)

DERECHOS HUMANOS, ORIENTACIÓN SEXUAL E IDENTIDAD DE GÉNERO

(Aprobado en la cuarta sesión plenaria, celebrada el 3 de junio de 2008)

LA ASAMBLEA GENERAL,

REITERANDO:

Que la Declaración Universal de los Derechos Humanos afirma que todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y que a cada persona le es dado ejercer todos los derechos y libertades existentes en ese instrumento sin distinción de cualquier naturaleza tales como de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición;

Que la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre prevé que todo ser humano tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad personal;

CONSIDERANDO que la Carta de la OEA proclama que la misión histórica de América es ofrecer al ser humano una tierra de libertad y un ambiente favorable al desarrollo de su personalidad y a la realización justa de sus aspiraciones;

REAFIRMANDO los principios de universalidad, indivisibilidad e interdependencia de los derechos humanos; y

TOMANDO NOTA con preocupación de los actos de violencia y de las violaciones de derechos humanos relacionadas, perpetrados contra individuos a causa de su orientación sexual e identidad de género,

RESUELVE:

1. Manifestar preocupación por los actos de violencia y las violaciones de derechos humanos relacionadas, cometidos contra individuos a causa de su orientación sexual e identidad de género.

2. Encargar a la Comisión de Asuntos Jurídicos y Políticos (CAJP) que incluya en su agenda, antes del trigésimo noveno período ordinario de sesiones de la Asamblea General, el tema “Derechos humanos, orientación sexual e identidad de género”.

3. Solicitar al Consejo Permanente que informe a la Asamblea General, en su trigésimo noveno período ordinario de sesiones, sobre el cumplimiento de esta resolución, que será ejecutada de acuerdo con los recursos destinados en el programa-presupuesto de la Organización y otros recursos.

DECLARACION DE MEDELLIN DE LA COALICION DE LESBIANAS, GAYS, BISEXUALES, TRAVESTIS, TRANSEXUALES, TRANSGENERO E INTERSEX DE LAS AMERICAS[1].

Señor Secretario General, Señoras Ministras y Señores Ministros, integrantes de las delegaciones oficiales, colegas de la sociedad civil

Las organizaciones de lesbianas, gays, bisexuales, travestis, transexuales, transgénero e intersex, reunidas en Medellín, Colombia, el 29, 30 y 31 de mayo de 2008 conforme a las directrices establecidas por la Asamblea General de la OEA en las resoluciones AG/RES.2092(XXXV-O/05); CP/RES.759(1217/99); 840(1361/03); AG/RES.1707(XXX-O/00) y AG/RES.1915(XXXIII-O/03) que determinan un marco normativo para promover y fortalecer la participación de la Sociedad Civil en la OEA y en el proceso de Cumbres de las Américas, vemos con preocupación que en el proyecto de declaración de Medellín "Juventud y valores democráticos", se omita toda mención de la orientación sexual y la identidad y expresión de género; no obstante fueron parte de las recomendaciones aportadas por la sociedad civil reunida en Washington, del 10 al 14 de marzo de 2008.

La vivencia de nuestra realidad como jóvenes se encuentra caracterizada por la violación del derecho a la vida, somos víctimas de tortura, de mutilaciones genitales e intervenciones médicas compulsivas y de violencia sexual. Se atenta contra nuestros derechos a la salud, la educación, la identidad, al trabajo y a la participación. Somos permanentemente víctimas de estigmatización y exclusión en la familia y en la sociedad. Se nos invisibiliza y se nos niega el derecho a nuestra identidad social y legal. Todas estas violaciones de derechos son causadas por prejuicios sociales, culturales y religiosos que anulan nuestra dignidad como ciudadanas y ciudadanos.

En suma todos nuestros derechos son sistemáticamente violentados en todos los países del hemisferio.

Ante esta realidad que contradice la esencia de los valores democráticos de la OEA, recomendamos:

  • Que los Estados miembros reconozcan en las y los jóvenes la existencia de diversas orientaciones sexuales, identidades y expresiones de género. Esto incluye el derecho al cambio de nombre y sexo en nuestra documentación sin que ello exija mutilaciones genitales.
  • Que los Estados miembros promuevan sistemas educativos y de comunicación en la diversidad que garanticen la construcción de una sociedad justa, equitativa y respetuosa.
  • Que los Estados miembros nos aseguren, especialmente a las y los jóvenes, el acceso pleno a la educación, la salud y el trabajo en condiciones de no discriminación. Y, ante la violación de nuestros derechos en las familias y comunidades de origen, se nos provean servicios de acogida adecuados a nuestras necesidades.
  • Que los Estados miembros deroguen la legislación criminalizadora y discriminatoria, y promuevan cambios culturales, sociales e institucionales destinados a prevenir y sancionar la discriminación y violencia que vivimos, y a garantizar plenamente nuestros derechos.
  • Que la Asamblea General apruebe el Proyecto de Resolución CP/CAJP-2626/08 "Derechos Humanos, Orientación Sexual e Identidad de Género" presentado por la Delegación de Brasil, cuya iniciativa agradecemos, al tiempo que urgimos a los demás países apoyarla.
  • Que la Asamblea General adopte el Proyecto de Resolución AG/doc4794/08 "Proyecto de Convención Interamericana Contra el Racismo y Toda Forma de Discriminación e Intolerancia" y los Estados miembros se comprometan a concluir la negociación del anteproyecto respetando los avances sustantivos logrados durante el último año.
  • Creemos que mientras la discriminación y la intolerancia hacia lesbianas, gays, bisexuales, travestis, transexuales, transgénero e intersex sean permitidas, y no sean sancionadas en nuestras sociedades, no habrán valores democráticos que puedan ser promovidos en la juventud, ni democracia posible para nadie.


[1] El link para ver el video: AQUI


Gentileza del IGLHRC


Entrevista a Roberto Echavarren

Roberto Echavarren, autor de la novela El diablo en el pelo

"Lo dura que puede ser la vida de un homosexual".

El mundo de la noche, la marginación y la homosexualidad están en la última novela del uruguayo Echavarren. En esta entrevista con María Esther Gilio, señala que prefirió evitar estereotipos para plantear una realidad que ya se alejó del masoquismo y el gay que se "autoodia". Los misterios de Onetti y la sexualidad de sus personajes.

Por María Esther Gilio

–Creo que todo escritor está total o parcialmente presente en sus personajes. Cuando pienso en tu libro El diablo en el pelo tengo la sensación de que hay mucho de ti puesto en Tom.
–¿Cuál es la pregunta?
–Para saber hasta qué grado te identificás con él, te pregunto si te habrías atrevido a dejarlo morir cuando lo hieren. (Echavarren ríe largamente.) No tenés que reírte, tenés que responder.
–Está bien –dice aún riendo–. Me interesaba en esta novela mostrar la dureza de ciertas condiciones en la vida del homosexual. No se trataba de la cuestión de "gay is good", lo cual está muy bien para los movimientos de liberación homosexual, que procuran que el homosexual sea alguien aceptable y no alguien que merece la marginación.
–Es decir que no hubo la intención de presentar al homosexual modélico.
–No, lo que me interesaba era mostrar lo dura que puede ser la vida de un homosexual.
–Parte de esa dureza la muestra el episodio en que después de una relación sexual Tom es herido por su ocasional amante. Yo leí eso y pensé: Echavarren no va a permitir que Tom muera, lo quiere demasiado. Recordé a Balzac llorando por la calle la muerte de uno de sus personajes. ¿Cómo te habrías sentido tú si hubieras matado a Tom?
–Habría sentido que todas las posibilidades que hay en esas situaciones de relacionamiento afectivo –posibilidades de intensidad, de pasión, y hasta de amor– quedaban derrotadas. En contraste, en El beso de la mujer araña, el homosexual, el marica, se sacrifica, muere, etcétera. Yo no sé si Manuel Puig quería o no a sus personajes, pero siempre terminaban mal. No me interesaba ese tipo de situación trágica que constantemente elegía Puig, el de la loca trágica, condenada a amar a un heterosexual de verdad.
–Esa es una fantasía bastante frecuente entre los homosexuales: ser amados por un hombre-hombre.
–Creo que lo fue; que hoy ya es anacrónico. Los movimientos de liberación homosexual de los años sesenta y setenta cambiaron mucho esas cosas. No sé si recordás aquella obra, Los amigos, en inglés The Boys in the Band. Allí... yo diría que aparece un homosexual que zahiere, que se autoodia. Cuando yo era muy pequeño le robé a una tía El grano de mostaza, de Pearl Buck, y lo leí. Ahí vi por primera vez en literatura un homosexual. Se trataba de un joven muy nervioso que no se reconocía como homosexual. Un día va a un bar de homosexuales –en esa época súper clandestinos– y cuando entra ve a metros de él una persona repugnante, odiosa que, en definitiva, es él mismo reflejado en un espejo.
–Tú no querés que Tomás se odie como ocurre con estos otros homosexuales de la literatura.
–Exactamente, intento marcar una diferencia notoria entre ellos y Tomás. Busco dar un personaje que es homosexual, que se arriesga en todos los aspectos duros de la vida homosexual, pero que no se odia a sí mismo.
–Sí, a Tomás le gusta su trabajo, por ejemplo.
–Le gusta la vida, se entusiasma con las cosas, se enamora. No se siente condenado.
–¿Cómo explicás la frecuente tendencia al masoquismo entre los homosexuales? Hablo sólo de masoquismo porque el sadismo aparece únicamente como respuesta a la necesidad del otro. Esto se ve claramente en la película sobre Francis Bacon.
–Sí, El amor es el diablo.
–¿Has pensado sobre este fenómeno?
–Sí, he pensado. Creo que la homosexualidad está vinculada históricamente al masoquismo, al hecho de haber sido una tendencia maldita y proscripta. Creo que el odio social, internalizado en los homosexuales, es causa de esto que mencionás.
–¿De allí nacería la necesidad de ser castigados?
–Sí, fueron condenados, prohibidos. Hay una deuda a pagar. De cualquier modo, no es éste el caso de mi novela en la cual no hay escenas de masoquismo. Aunque Julián tiene algo de masoquista, ya que no puede sentir amor, enamorarse. Tomás trata de rescatarlo, pero no puede, termina sintiéndose impotente.
–Esa incapacidad de Julián se ve en uno de los diálogos. Tomás le dice: "Tú me gustás", Julián responde: "Si yo te gusto tenés mal gusto". En una palabra él desvaloriza a quien guste de él. No puede querer a quien lo quiere.
–Esta es una parte importante de la estructura de Julián.
–Es interesante cómo Julián sin buscarlo se define y define su vida con sus propias inocentes palabras. Cuando le pide a Tom que lo lleve con él a Córdoba, Tom le dice que bueno, pero que será un mes más tarde. Julián responde: "Dentro de un mes no sé ni siquiera qué haré ni si estaré vivo". La desvalorizació n de Julián es permanente. Cuando dice: "El puto se cree mucha cosa y es muy poca".
–En esta conciencia están las huellas de ese autoodio que vemos en Julián. Lo meritorio en él es que lo dice con una gran sinceridad, con humor.
–Desprejuicio.
–Y cierto cinismo, diría, vinculado a su gran capacidad para verse. El dice, en otro momento: "Mi madre sabe que no tiene hijo para mucho tiempo".
–Hay una situación que me resulta curiosa en la homosexualidad, y que en tu libro aparece muy explícitamente: la posibilidad del homosexual de hacer el amor muchas veces al día. Me resulta curioso, además, en tu libro, el disfrute del taxi boy en su relación con los clientes.
–Bueno, si disfrutan no sé, habría que ver cada caso. Lo que sí quiero señalar es que los muchachos que aparecen en el libro, si bien hay muchos aspectos de la prostitución en sus vidas, tampoco se trata de situaciones típicas de prostitución. Tarifada, institucionalizada, como puede ser el de una mujer que ejerce la prostitución. Lo que más bien está en juego es la diversión, la aventura. Si además hay dinero, por supuesto que está bien. Estos chicos no necesariamente cobran siempre ni cuando cobran lo hacen con sumas fijas.
–De cualquier manera no puedo dejar de pensar que si la prostituta cumpliera un papel activo se moriría de hambre. Para ella hacer el amor es sólo un trabajo. Para el taxi boy no parece ser un trabajo.
–No es trabajo ni es amor. En cuanto a que puedan hacer el amor muchas veces hay que recordar que no siempre su papel es activo.
–Tu libro describe un mundo no sólo marginado, también bastante desconocido. Uno termina preguntándose si esos chicos son homosexuales porque nacidos en la miseria buscaron, siendo muy jóvenes, la manera de conseguir dinero fácil, y por esa puerta entraron a la homosexualidad.
–Este es un problema eterno, si el homosexual nace o tiene que ver con la primera infancia o con una práctica para ganar dinero o con las hormonas o... Alguien te puede decir que siendo un joven muy lindo cuando tenía 18 años le hicieron una proposición, probó y le gustó. ¿Sería homosexual si no hubiera ocurrido ese encontronazo? No lo sé.
–Mientras leí tu libro, a pesar de su riqueza y frecuente profundidad, siempre pensé que escribís muy rápido, que el discurso sale de ti como a borbotones. ¿Es así? (Roberto queda en silencio con los ojos vueltos hacia sí mismo.)
–No. No es verdad. Esta novela me llevó un tiempo y una tarea enormes. Eso que tú ves como un torrente que sale imparable, a borbotones, me exigió un duro y prolongado trabajo; una encarnizada corrección. Me interesaba hacer una novela que, a partir de la "novela de celos" –las clásicas, obvias, referencias serían "Albertina prisionera", "Albertina desaparecida" , de Proust, y Lolita–, en que hay alguien enamorado y el amor está sostenido por los celos. Marcel, el personaje de En busca del tiempo perdido, dice: "Si yo notaba interés del otro lado, enseguida perdía mi propio interés". Es el temor a no ser correspondido lo que hace aparecer el amor: "Qué hará". "A quién querrá", es lo que sostenía su amor. Creo que en el personaje de Tomás existe ese ingrediente, de ahí que cuando empieza a entrevistar a Julián se trasforma en un entrevistador maniático. Pienso que ésta es una vuelta de tuerca en relación con las novelas de celos, donde siempre se hacen conjeturas y nunca se sabe nada a ciencia cierta. Aquí se termina sabiendo todo, después de un gran esfuerzo de parte de Tomás. Un esfuerzo que lo conduce, finalmente, a saber demasiado. Tomás queda como saturado, es excesivo, no quiere saber más.
–¿Qué conduce a Julián a los brazos de Tomás? ¿Es amor? ¿Es simplemente trabajo?
–No, no es trabajo... Allí está un poco la tensión de la novela. No es trabajo, pero ¿es amor? Tampoco. Ahí se plantea el conflicto de Tomás, ¿de eso que es se puede pasar al amor? No.
–Sin embargo, estuvo a punto.
–Sí, pero hay algo constitutivo en Julián, en su circunstancia, en su manera de ser, de actuar.
–En la imposibilidad de amarse a sí mismo.
–Tomás cae en la trampa de todos los que quieren reformar a las prostitutas, aunque puede haber alguna que cambie. Pero eso de "quiero cambiarte", "quiero que estudies", es un poco naïf. Y entraña una cierta hipocresía con respecto a uno mismo.
–¿En qué sentido?
–¿Para qué me acuesto con un prostituto si lo que quiero es que cambie? Ahí hay en Tomás algo mal resuelto.
–Ahora... hay algo que me resulta casi un misterio, no sólo en la vida de los taxi boys sino en la de los homosexuales en general. Como un apetito que nunca se satisface. Como si la serenidad y el hartazgo estuvieran totalmente fuera de programa. Esto puede verse en aquella película La caída del imperio americano. El homosexual salía todas las noches a buscar sexo con desconocidos a quienes no les veía la cara.
–Creo que la serenidad, el hartazgo, la transición hacia la calma, sólo vienen a través del amor. Cuando además del deseo hay afecto, comunicación. Las relaciones entre homosexuales, no aceptadas ni aprobadas por la sociedad, se reducen generalmente a la satisfacción del deseo físico. Creo que la clandestinidad, que marca el sexo entre los homosexuales, tiene que ver con este fenómeno que te sorprende. En el homosexual, por eso, el sexo deviene casi una adicción.
–¿Cuál dirías que es la idea que de la felicidad tienen estos jóvenes que describís, Julián, por ejemplo?
–Yo no sé si Julián tiene alguna idea de la felicidad. Lo único que en su vida tiene que ver con el afecto es la relación con su madre. Tal vez le gustaría tener independencia económica y vivir con ella. Pero ¿puede?, ¿puede hacer el esfuerzo que eso implica?
–Tú que has incursionado en este tema, tal vez tengas alguna explicación sobre la condena tan violenta en los países socialistas a la homosexualidad.
–En el caso de la Unión Soviética esto ocurre desde el principio, porque ya Lenin tenía esa actitud censora, al extremo de proscribir el debate sobre cuestiones sexuales de Alejandra Kollontay, que era feminista, promotora de la liberación sexual.
–De la "teoría del vaso de agua".
–Exactamente. Ella pensaba que la familia desaparecería porque, al dedicarse las mujeres al trabajo, los niños deberían ser criados en nurserys. Todo esto llevaría a una gran libertad sexual de mujeres y hombres. Lenin dice que no, que la práctica tan libre del sexo terminaría por separar a la juventud de lo fundamental: el trabajo. Es cierto que el castigo a la homosexualidad que establecía el Código Penal ruso fue derogado en 1922, pero la persecución policial continuó, volviéndose la peor pesadilla durante el gobierno de Stalin.
–¿Cuál es, según tú, el motor de la represión?
–La ley fue sugerida a Stalin por Yagoda, hombre de la policía política secreta. Lo que se buscó con esta ley fue controlar a la población. Era clarísimo que no había aceptación de la vida privada. La existencia de homosexuales podía dar lugar a la formación de grupos cerrados difíciles de visualizar desde fuera, que se protegieran unos a otros dentro de una esfera secreta, lo cual era peligroso. La población debía estar presente en su totalidad como en una especie de panóptico. "La homosexualidad es un riesgo", decía Yagoda, porque podía escapar a este control.
–¿Y cómo explicás el fusilamiento de los dos jóvenes homosexuales montoneros, según denuncia de la socióloga Sylvina Walger?
–Sebreli lo explica. Los montoneros fundaron su condena en el hecho de que "los homosexuales son apretables, se les puede chantajear". Y sin necesidad de ir al otro lado del Plata: ¿por qué los tupamaros raptaban una y otra vez a Pereira Reverbel? Porque además de sus actitudes políticas era una marica, ¿o no?
–No sé, nunca lo dijeron así.
–Es evidente, no sólo era corrupto, sino también indigno, despreciable en su homosexualidad. Eso se notaba.
–¿Cuál fue la posición de la Alemania nazi con respecto a este tema? ¿Recordás la película de Visconti?
–Sí. En Alemania tenemos al médico Magnus Hirschfeld, que en 1919 creó el Instituto de Investigación Sexual, luego desmantelado por los nazis. El estudió la figura del homosexual a partir de lo que llamó el tercer sexo, donde analizaba el acercamiento del hombre a la mujer. Tiene un libro extraordinario que se llama Travestis, palabra inventada por él. El ve en el homosexual una tendencia a acercarse a la mujer. Esa sería una línea. Por otra parte está André Gide, quien en el prólogo de Coridon, publicado en 1924, dice estar desinteresado de la teoría del alemán y transitar por otra línea, ya que a él le interesa la pederastia, dice, en la cual un hombre totalmente masculino tiene relaciones con un adolescente totalmente masculino.
–Como se veía en Esparta.
–Claro. Tenemos entonces estos dos tratadistas alrededor de los años veinte, entre los que se nota una división que se acentuará más tarde. Así Manuel Puig subraya el costado femenino, travesti, de la loca. Y también Reinaldo Arenas y Severo Sarduy que, como Puig, refuerzan el sentido de la femineidad en el hombre. Y por otro lado está la otra línea que surge a partir de la cultura pop del homosexual que hace musculación, toma esteroides para remarcar su masculinidad.
–Se corta el pelo al rape y se deja grandes bigotes.
–Apareciendo así como machos más machos que los heterosexuales corrientes, que no se ocupan tanto de remarcar su condición. Hay, en estas dos líneas, un aspecto muy conservador; se va hacia una mujer y un hombre que ya no existen. Las mujeres no son tan femeninas ni los hombres tan masculinos.
–Y todavía tenemos al andrógino, figura a la que dedicás el libro que editó Colihue, Arte andrógino. Allí aparece el andrógino como una figura creada por el rock.
–Es el rock hetero quien crea la figura del andrógino. Allí se muestra como un desafío a los roles que implican los géneros.
–Decís el rock. Sin embargo, mostrás al andrógino en novelas que pueden tener 300 años, como El diablo enamorado, de Cazzote, o más de cien como Serafita, de Balzac.
–Es verdad, lo que ocurre es que esta figura recién se populariza, se acepta, se vive, a partir de la música. La literatura no forma parte del consumo popular, la música sí. Y en este caso música de la segunda mitad del siglo.
–Es muy lindo lo que decís en este libro sobre la novela: "Una novela es un balcón para contemplar usos adquiridos o perspectivas no trilladas, balance precario de un deseo considerado como cumplido, o como imposible. No reemplaza la experiencia aunque puede iluminarla". Lo que me dejó, yo diría, atontada y, tal vez, aterrada, es lo que decís de algunos personajes de Onetti, ejemplos de androginia, Angélica Inés de El Astillero, una mujer rara de quien Larsen está enamorado y que tiene "cola de muchacho", el joven sirviente del hotel que se le insinúa a Larsen con aire invitante no diverso al paje de El diablo enamorado. Decís respecto de estos dos, Angélica Inés y el muchachito: "Ambas historias representan las dos caras de un deseo equivalente pero incumplido, de satisfacción imposible, cuyo objeto es andrógino". Yo te pregunto: ¿qué habría dicho Onetti al leer esto?
(Roberto ensaya una sonrisa misteriosa y dice en voz muy baja como si quisiera disimular su triunfo.)
–Pienso que estaría de acuerdo.
–¿En serio?
–Claro. Porque él ha aludido a esto durante toda su obra, no una vez, muchas... Lo que pasa es que nadie ha recogido el guante. Nadie le ha dicho: "Señor Onetti...".
–¿Pensás que el acercamiento a ese mundo de lo andrógino fue hecho con conciencia? ¿Con total conciencia?
–Sí, eso creo.
–¿Pensás que Larsen podía haber aceptado la invitación del muchacho? Lo veo como imposible.
–Yo no digo que podía haber aceptado. Se trata de algo no autorizado por la moral y las costumbres de su época. Larsen es un compadrito antiguo. Pero entiende el deseo del muchacho. Creo que al crítico, el permiso para hacer tal o cual afirmación se lo da el nivel de redundancia.
–Y según tu análisis este nivel es muy grande. Encontrás ejemplos en La vida breve, "Bienvenido Bob", "Historia del caballero de la rosa y de la virgen encinta que vino de Liliput", en Dejemos hablar al viento. Yo me pregunto cómo nadie vio esto nunca.
–Que yo sepa nadie lo vio. Vieron la índole compensatoria del escribir con respecto a las pérdidas y el deterioro de los cuerpos y almas de las gentes. Vieron su preferencia por la mujer joven sin advertir que esa preferencia tiene que ver con una indefinición, una ambigüedad extraña. Pero, además, hay un cuento que publicó en El País de Madrid y que yo no conocía cuando publiqué Arte andrógino.
–Te referís a "Jabón". Un cuento de una página y media.
–Sí, a ése. Allí se cuenta de un hombre que va manejando un coche, cerca de la frontera española, y en el camino levanta a alguien que no se sabe si es hombre o mujer. No lo sabe el que maneja ni lo sabe el lector. La persona que subió está envuelta en telas, lanas, y no se puede saber si tiene senos, caderas. El hombre quiere saber, pero le resulta imposible. Cambia sus planes y le dice que va a alquilar una casa, si quiere pasar unos días con él. Eso que subió dice que sí. Viven juntos unos días, en que el hombre sigue obsesionado por el sexo de su huésped, al cual no podía acceder. ¿Era hombre, era mujer? Lo único seguro era el olor a pino del jabón con que se bañaba. Esta obsesión lo persigue hasta que en un momento siente que ya no quiere saber. Todo en el otro es ambiguo. El cuerpo, el rostro, la voz. Pero él ya lo aceptó así, como era, sin los signos de la adulterada femineidad de un muchacho invertido, ni los de la soterrada virilidad de una lesbiana, y no quiere saber. Más aún, tiene miedo de que una imprudencia, una frase, le revelen la verdad. ¿Pensás todavía que Onetti no tenía conciencia de lo que decía?